Carta de Trascendencia Total

Carta a Discípulos, Estudiantes y Asociados

Hola a todos, espero que este año nuevo sirva para que tengáis la oportunidad de daros cuenta de lo valioso que es el Dharma en nuestras vidas. El Dharma no es sólo la enseñanza en sí que recibimos, o las enseñanzas que podemos leer en un libro etc., el Dharma debe ser escuchado, después reflexionado a conciencia y finalmente contemplado y meditado a en toda su profundidad; si no, no podemos hacernos uno con el Dharma, no hay Dharma, se sigue quedando en algo superficial, es decir, otro artículo u objeto de nuestra experiencia ordinaria o mundana, y si es así, no nos va a servir de mucho.

El Dharma es explicado para que nos sirva, y tal y como nos sirve y necesitamos beber agua, comer y cagar todos los días, pues de lo contrario entramos en desequilibrio, si el Dharma no es comprendido y aplicado correctamente, no nos alimentará ni nos transformará.

Al igual que para poder hacer algo mundano en esta vida, hay que seguir el proceso de ir al colegio o recibir enseñanzas, después ganar experiencia cercanamente con alguien que la tenga, y finalmente hacernos independientes con nuestro propio trabajo, en el Dharma se aprecia el mismo proceso, pero en este caso hay que entender que el Dharma es la enseñanza que nos habla de la vida misma, de nuestra propia realidad, de qué significa y para qué sirve el hecho de haber nacido y porqué hemos nacido aquí, de qué somos realmente y porqué sufrivmos, y de si hay o no alguna posibilidad de vivir de otra manera, de tener otra perspectiva de nuestra realidad etc., o sea que el Dharma es la enseñanza inherente de la vida misma, o mejor dicho, la enseñanza inherente o instrínseca o natural de la mente o consciencia en sí misma. Por lo tanto, si uno no conecta, no escucha, y finalmente no aplica el Dharma, es como si no pudiera conectar con eso innato.

En diversas ocasiones he comentado cómo ocurrió en mí el hecho de querer conocer el Dharma, qué pasó, las razones que me movieron, cuál fue mi objetivo etc., y aunque sea brevemente, por lo que voy a comentar después, repetiré algunos datos básicos y cortos de esos hechos. Lo que me llevó, impulsó o abrió la necesidad de conocer el Dharma fue la necesidad imperiosa de querer aliviar de raíz el sufrimiento de los demás, que por el desarrollo de mi profesión en aquel momento, percibía frecuentemente de forma directa. Cuando hablo de sufrimiento, no estoy hablando solo del sufrimiento del que la gente se queja frente a su terapeuta, es decir, me duele la rodilla, tengo artrosis, tengo ansiedad etc., no es ese sufrimiento el que a mí me despertó. Lo que me agitó profundamente fue darme cuenta de que tanto ninguna de las técnicas que conocía, como ninguna de las que había oído hablar que existían, servían realmente para aliviar el sufrimiento real. No es que esas técnicas sean inútiles, claro que no, tienen su beneficio y su función, pero hay que entender que sólo alcanzan cierto nivel de profundidad y de impacto en el ser humano, son temporales y no pueden llegar a la raíz de la causa del sufrimiento. Darme cuenta de todo esto generó en mi interior una situación insoportable, no podía creer que eso era todo y nada más. Sentí una tremenda frustración al ver que todas esas técnicas para aliviar el sufrimiento que con tanto interés había aprendido y que estaba comenzando a aplicar, no eran tan válidas como había pensado. Aunque de forma temporal en ocasiones conseguía cierto alivio de la dolencia o del estado emocional de las personas que venían a mí, me hice consciente de que la enfermedad y el sufrimiento simplemente van cambiando de cara y de forma, pero que no pudiendo erradicarlo de raíz, una y otra vez surgen.

Todo esto derivó en una profunda crisis personal que me llevó a un estado de súplica casi constante. Poco tiempo después, esta súplica tuvo una respuesta súbita, profunda y completamente reveladora. Se me mostró que debía seguir el Budismo Tibetano para entender o lograr aquello que yo estaba buscando de verdad: entender qué es el sufrimiento en su raíz y cómo erradicarlo. A partir de ese momento, toda ilusión de superterapias u otros caminos de sanación se derrumbaron para mí, y por primera vez tuve luz de consciencia, la confianza en una realidad X que me otorgaría ese conocimiento nació; la causa de todo esto fue la Bodhichitta, aunque en aquel momento yo no era consciente y no sabía lo que significaba.

En la India, a lo largo de los años que duró ese proceso, nunca dejé aun así, de tener contacto con ese mundo de diversidad de caminos o técnicas o medios hábiles que pueden ser usados acompañando al proceso raíz o fundamental de querer conseguir el verdadero despertar a la verdad, ¿qué verdad?: la verdad del sufrimiento, la verdad de su causa, la verdad de la eliminación de la causa y la verdad del camino a practicar que te hace realizar esa verdad de liberación. Aunque en cierta manera seguí en contacto con diferentes métodos terapéuticos, sólo eran secundarios al proceso principal, y probablemente seguí en contacto con esas técnicas porque podrían tener algún sentido para mi vida futura, por lo tanto, el karma de estudio, contacto y uso con esas medicinas tradicionales continuó. Dentro de ese proceso, realmente avancé tanto en el camino fundamental del Dharma, como en el estudio y comprensión de esas diversas técnicas de aplicación terapéutica, y llegó un momento en el que sentí que se cerró un ciclo, y se abrió el nuevo, que fue el volver a España y empezar a transmitir aquello que había ganado de experiencia.

Al volver aquí a España, yo nunca tuve interés en querer hablar o seguir usando las terapias acompañantes al camino, pero como era un punto de contacto con los demás, y por supuesto me seguía sirviendo para poder mantener mis gastos básicos en la vida, lo usé aquí y allá, a la vez que comencé con las enseñanzas de Dharma. Con mi vuelta a España, vi claramente que todo lo que yo había vivido en India a nivel externo estaba llegando a su fin, y aquí se abrió la posibilidad de abrir conexiones para que pudiera establecer una forma de conectar o llevar el Dharma para los demás a través de las enseñanzas. Dentro de este proceso, como en ocasiones y en otros lugares suele darse, para poder establecer algo serio, uno tiene que tener una estructura un poco firme de gente que quiere ayudarte a establecer el proceso en sí, por lo tanto, abrí lo que se llama un mandala, un grupo de gente con los que se generó un tipo de conexión concreta y cercana que podían servir de soporte para muchos aspectos de los que yo podía instalar o aportar a los demás. Esto empezó con una persona, pasó a cuatro y de ahí a 16. Pero a veces, en este mundo, en esta era, no es fácil poder mantener esto totalmente estable, por lo tanto, en cierto sentido hubo fugas y roturas de ese mandala y fue reestructurándose de acuerdo a las necesidades. Ese mandala sólo tenía la función de que un grupo de personas estuvieran dispuestas a servir de soporte para la implantación del Dharma o de cualquier cosa que el “maestro” viera necesario que pudiera ser de utilidad para beneficiar a los seres, lo cual a veces no sólo tiene porqué ser Dharma puro y duro (enseñanza directa), sino que también pueden abrirse técnicas o medios hábiles para generar diferentes contactos con los seres donde de una forma u otra pueden conocer la verdad del camino, es decir, lo que yo buscaba de forma original al principio de mi viaje.

Por lo tanto, con esto quiero decir, que yo sólo tengo y he tenido una única motivación fundamental, que es la de traer el conocimiento genuino de cómo desenraizar la raíz del sufrimiento de nuestra consciencia. Yo siempre he tenido claro y lo sigo teniendo, el hecho de que esa es mi única meta, deber, compromiso y/o destino. Dentro de esa acción de querer beneficiar, abrí la posibilidad, no solo a aquellos que querían ayudarme directamente a establecer el Dharma de una manera asimilable para los demás, sino que quise abrir la oportunidad a otras personas cercanas y también a todos los interesados en aprender algunas de las cosas que a lo largo de todos estos años yo había aprendido y que consideraba que podían ser un soporte para el camino fundamental en sí. Fue así como nació Devacharya (Ideva), un proyecto sin ánimo de lucro, que suponía la apertura de un proceso de enseñanza de todas esas técnicas, que sirviera para transmitir un conocimiento correcto de diferentes medicinas o terapias tanto antiguas como modernas, con el fin de crear otro soporte de conexión y aplicación que ayudara al camino fundamental.

Al mismo tiempo, paralelo a la apertura de este proceso, ya me había propuesto introducirme en otro proceso complementario a mi propio camino espiritual, el cual no sólo podía serme de ayuda a mí personalmente, a nivel de conocimiento y evolución, sino que también podría ser de enorme ayuda para los demás de muchas maneras. Por eso me metí de retiro estricto y durante unos años paré mi actividad de enseñanza de Dharma, porque al principio, vislumbrar algo de este nuevo proceso requería de una estricta seriedad. Con respecto a Devacharya, en cierto momento, pregunté a esas personas cercanas que ayudaban, si querían o estaban dispuestas, o reconocían en su karma la necesidad o posibilidad de querer emprender ese nuevo proyecto de enseñanza conmigo, principalmente como he dicho antes, para poder abrir nuevas conexiones y que la gente pudiera oír algo de Dharma por otra vía, pues aunque viniera a través de caminos de salud, sería perfectamente correcto y útil.

Ahora, han pasado ya varios años del comienzo de este proceso y proyecto, el cual, en su desarrollo, no sólo implicaba las enseñanzas en sí de Devacharya, sino otro tanto de cosas que había propuesto que se podrían hacer, (construcciones y demás instalaciones etc…) para que sirvieran como soporte a la hora de poder hacer que más gente conecte con el Dharma en sí.

El punto aclarativo de toda esta explicación viene ahora. Por muchas razones que serían largas de explicar y muy complicadas de entender, en relación a lo que significa el Dharma a nivel del camino Tántrico o Vajrayana, lo que significa e implica la imagen del guru y su importancia en aquellos que lo aceptan o tienen el impulso de seguir ese camino tan profundo, pero difícil y delicado a la vez, he decidido que el proyecto tal y como estaba planteado no puede seguir, por lo tanto, por segunda vez disuelvo el mandala raíz que había formado en el Dharmakaya a través del corazón de los practicantes, para poder sólo centrarme en mi único propósito y aspiración esencial; la de traer a los demás cierto nivel de conocimiento generado a través de seguir a mis maestros y el camino Vajrayana en sí, para dar a conocer la raíz del sufrimiento y la forma de conseguir la liberación. Por muchas razones, el proceso de querer implantar otras formas con las que otros pueden conectar no está funcionando, por eso, mi aspiración sigue intacta, la de transmitir el Dharma, pero el proyecto como lo que era no sigue, es decir, no continua con la estructura y forma con la que comenzó, aunque esto no implica que no puedan ir ocurriendo cosas aquí o allá de acuerdo a las circunstancias.

Nadie tiene porqué seguir a nadie si no es su voluntad personal y su decisión personal, pero es verdad, parece ser, que ciertas personas a veces se ven metidos en situaciones del camino espiritual, o en compromisos, que no eran conscientes de lo que significaban al principio de su camino, o cuando “aparentemente” recibieron ciertas instrucciones, o en su interior decidieron seguir a un maestro. El tema no es “moco de pavo”, quizás puede que sea el tema más complejo al que nos vamos a enfrentar como practicantes de Tantra en nuestras vidas, en las pasadas, en la presente y en las futuras. Para aclarar diré que claro que uno no está maduro desde el principio del camino para entender qué implica y significa el postrarse ante un maestro, menos aún, qué significa recibir una iniciación, y menos aún qué implica el día que decides seguir a ese maestro como tu maestro, no de boquilla, sino porque hay una verdadera conexión kármica. Esto es lo que no es “moco de pavo”, porque no te estás dando cuenta de que cuando tu karma te lleva a esa conexión y decisión, es porque tienes semillas de otras vidas o acumulaciones de otras vidas, es decir, que has deseado, plantado y te has entregado tantas veces para poder conseguir la iluminación, que en el momento en el que encuentras al maestro kármico, todas esas aspiraciones comienzan a madurar. Claro que al principio, tu no sabes lo que implica, pero cuando uno tiene esas semillas plantadas y algo más allá de tu mente racional te dice que ahí está tu maestro, y que debes seguirlo etc., quiere decir que tus aspiraciones se están cumpliendo. Hay riesgos, muchos, todos, pero ¿hay posibilidad de conseguir la iluminación?, dentro de millones de intentos y sufrimientos a lo largo de innumerables vidas, se puede decir desde la perspectiva del Vajrayana, que en el momento en el que encuentras al guru/maestro, has encontrado ya la liberación. Pero, ¿a través de qué proceso?, a través de la destrucción del ego, y te estás ofreciendo al guru justo para eso, para que te destruya el ego, y es por eso que se exigen una serie de compromisos si uno es aceptado como discípulo, que está sujeto a llevar a cabo, aunque es verdad que al principio, uno no puede conocer, ni ser consciente, ni llevar a cabo todos esos compromisos, pero con el tiempo, uno va aprendiendo y consiguiendo, hasta que perfecciona su entrega, fe, visión profunda y devoción. Cuando todo el proceso se perfecciona, uno se ha hecho uno con el guru; no es que se ha hecho parecido, o no es que uno ha aprendido lo mismo etc., eso es demasiado dual, uno se ha hecho uno con el guru total y definitivamente, por eso, la devoción es perfecta, la entrega es perfecta, y la visión pura es perfecta, porque, cuando él te dice de hacer algo, es como si tu parte más pura, real y realizada te lo dijera, por lo tanto ya no puede haber conflicto, no ves que esa orden o enseñanza o sugerencia viene de fuera, sino que entiendes a todos los niveles que te la dice el guru, que es tu realidad verdadera, y cuando no tienes velos, no hay distinción entre él y tu realidad verdadera.

Todo este conocimiento y proceso es muy complejo, y además, en occidente contamos con el hándicap en contra de que este sistema no pertenece a nuestra cultura, no conocemos nada de él, pero se puede llegar a entender y a llevar a cabo, sólo siguiendo a un guru, y haciendo lo que enseña. Pero eso, es muy difícil, no sólo ahora en las experiencias más salvajes de la era degenerada, sino que esto ya fue así hace mil años, mil quinientos etc., siempre ha sido y es difícil, pero es parte del proceso de transformación del discípulo.

Ahora bien, ¿todo el mundo va a consumar este proceso en una vida?, no. ¿Todo el mundo va a servir al guru en su proximidad?, no. ¿Todo el mundo debe hacerlo así?, no. Cada uno tiene un karma, unas conexiones, unas decisiones que tomar etc., todo depende de muchísimos factores. ¿Hace falta que uno esté totalmente al lado del guru para recibir las enseñanzas y aplicarlas y conseguir resultado?, no. Pero sí es verdad que uno debe recibir las enseñanzas completas y directas, que uno debe servir en todo lo que pueda al guru, y uno debe tener un comportamiento correcto no sólo con él sino con todos los demás que también son discípulos de ese guru, que se convierten en tus compañeros de viaje, la sangha, y como tal, son cruciales también en tu progreso. No entender todo esto, es crear muchos problemas para nuestra liberación y la de los demás.

Por lo tanto, no es que las cosas a partir de ahora vayan a cambiar radicalmente con respecto a mi actividad o enseñanza, al contrario, se van a definir más. Pero sí implicará cambios que se irán diciendo o viendo con el tiempo, a su debido momento.

¿Qué significa recibir una iniciación y quién la recibe? Todos sabemos y hemos oído o recibido lo que se llaman iniciaciones tántricas. Es muy fácil, en cierto sentido, ver lo que es una iniciación tántrica tal y como es expresada a nivel externo por los maestros tibetanos, es decir, hay un evento que se da en cierto momento auspicioso, originado por la petición de los discípulos o aquellos que quieren llegar a ser discípulos, y la bondad del guru, que acepta esa petición y es capaz de otorgar esa iniciación. Iniciación a qué; la iniciación es la introducción a tu naturaleza esencial, verdadera, real, fundamental, o como se desee llamar, en budismo se llama a nivel general, la introducción a “la naturaleza de Buddha”, en el Vajrayana se llama “la introducción a tu pura consciencia en sí misma o rigpa”. Si alguien pide esa introducción, que se puede hacer con más o menos parafernalia, y el maestro la da, desde ese momento uno se hace un discípulo, pero esto no está implicando que el recipiente ya ha recibido esa iniciación, porque eso depende de muchos aspectos, entre ellos y el más importante su madurez. Pero imaginemos que una persona está en una enseñanza y simplemente oye las palabras o las enseñanzas sobre la introducción, ¿se convierte inmediatamente esa persona en un discípulo de ese guru? No exactamente, la persona tiene, “conscientemente”, ya sea porque así lo ha entendido con su análisis, o ya sea porque lo ha sentido profundamente o por otros motivos, tiene que haber decidido que quiere seguir a ese maestro, y quiere crear un vínculo con él. De esta forma, se lo comunique o no al maestro, se convierte en un discípulo. Ahora, el convertirse en un discípulo implica unos compromisos, unas responsabilidades, unas acciones a llevar a cabo, una aplicación de lo que esa persona dice a partir de ese momento, y un montón de cosas, que no se pueden conocer en un día, sino a través de ir caminando el proceso de conocimiento con ese maestro.

El tema es muy complejo en nuestro tipo de sociedad por lo que implica el compromiso tántrico, pero claro, tampoco este tipo de compromisos los puede tomar cualquiera, partimos de la base de que van a ser tomados por gente con cierta predisposición, no por alguien que no tiene conexiones kármicas con este camino en especial, por lo tanto, por duro o difícil que parezca todo el proceso, se supone que de una manera u otra, uno lo lleva aspirando e incluso aplicando durante muchas, muchas vidas. Hay que apreciar lo que significa el camino tántrico, señalo esto para los implicados en este camino y todo esto tiene sentido; se dice en los textos: “Encontrar a un buddha es extremadamente difícil, en un largo eón sólo vienen 1000 buddhas aproximadamente, pero tan solo en la actividad de dos de esos buddhas se da el camino tántrico”, por lo tanto, no es sólo difícil de encontrar, sino que también quiere decir que es sólo para unos pocos.

Hay que tomarse muy en serio si uno quiere seguir este tipo de camino, de seguir o no a un maestro pase lo que le pase a uno, porque en realidad no tiene por qué hacerlo, existen otras vías de camino, no son tan rápidas, ni profundas, ni exaltadas, ni reveladoras, ni destructoras de la ilusión, pero existen otras. A veces uno podría tener miedo de pensar, ¿pero entonces el guru me va a hacer daño?, no sé, quizás, si eso forma parte del proceso para que yo me quite la fijación sobre mi comodidad, mi victimismo, mis dependencias etc., ¿por qué no?, o ¿me va a dar realmente lo que necesito?, la cosa aquí es entender que si uno ya ha decidido seguir a un maestro y ponerse en sus manos, es porque entiende que el guru tiene la capacidad de llevarte a la meta que buscas, que es el conocimiento de la verdad, la destrucción de la ignorancia a través de cualquier medio necesario, pero si uno se mete en el proceso porque lo ha decidido y llega un momento que ya no lo ve así, y cree que el guru le maltrata, o le satura pidiéndole cosas, o no le trae la satisfacción que busca, o no le mira cómo debería etc., uno se ha ido del camino, está rompiendo los compromisos de visión pura, fe y confianza en sus métodos, en el conocimiento que tiene para que lo despierte etc., porque esos compromisos son inherentes o están incluidos inmediatamente en el momento que uno escoge al guru. Sé que es difícil de entender, pero el camino tántrico tiene estas peculiaridades, de acuerdo a lo que se quiere conseguir, que es Todo, y por eso uno tiene que estar dispuesto a destruirlo Todo, me refiero a destruir la ignorancia fundamental, las emociones aflictivas, los patrones de conducta dañinos y malévolos etc. Y es por eso, porque uno ha podido intuir que ese proceso no es fácil de hacer por uno mismo, sin ayuda, por lo que uno decide ponerse en las manos del guru, el cual está gobernado estrictamente por compasión, sabiduría y la bendición del linaje.

De esta forma, en el momento que uno está recibiendo de forma recurrente, por decisión personal, introducciones directas a la naturaleza de la mente, uno ya se ha convertido en un discípulo, aunque no haya parafernalia envuelta. La cuarta iniciación de las cuatro que se dan en una iniciación tántrica con toda esa parafernalia que a veces vemos, de múscia, vasijas de néctar, recitaciones de mantras etc., es la de la introducción a la naturaleza de la mente, y esta es la esencia y corazón de todas las demás, por lo tanto, si alguien te introduce a esta realidad, no una vez casualmente, sino porque tú quieres ir a encontrarte con ese guru y esa verdad, porque has entendido que es necesario para tu evolución, ya te has convertido en un discípulo. Y aunque la intención del guru está muy lejos de hacer tu vida imposible, puede ser que en ocasiones lo experimentes así debido a tu percepción impura kármica y al proceso que él es capaz de despertar en ti, para que en no mucho tiempo, puedas llegar a reconocer esa realidad verdadera que añoras y que te libera. Pero es verdad y no os voy a engañar, que si uno no decide hacerse un discípulo, con todo lo que eso implica de verdad, da igual las veces que uno parezca que reciba enseñanzas o introducciones, en realidad, está lejos de poder recibirlas aunque se siente todos los días al lado del maestro.

Es posible que a lo largo del tiempo algunos o muchos de vosotros no supierais lo que esto significaba o implicaba en vuestras vidas, y es posible que a veces experimentéis que os sentís en una encerrona o ya sujetos a un cierto tipo de obediencia o servicio, pero en realidad, el proceso del camino tántrico no va por ahí, no es su propósito el que uno se llegue a sentir más confundido, más defraudado, o más incomprendido, por eso os digo, que todos aquellos que hayáis creído que en algún momento os sentíais para entregaros o para dar servicio, o para seguir instrucciones etc., si creéis que no lo habéis hecho conscientemente o por decisión personal, tenéis el derecho de pensarlo y analizar mejor qué es lo que queréis hacer.

Seguir a un maestro, no es seguir a una persona, es seguir un proceso de transformación basado en un linaje y unas enseñanzas genuinas. Dentro de eso, normalmente el maestro no te va a exigir una cosa que no te corresponde, como por ejemplo, ¿cómo va a ser lo mismo la exigencia que pueda haber para aquellos que han sido aceptados a vivir bajo su techo y a su lado continuo, que a aquellos que no siguen esa modalidad de relación? Es lógico que no se va a exigir lo mismo, pero es lógico que a veces tampoco uno pueda aprender lo mismo o a la misma velocidad.

Adoptar a alguien como tu maestro, no significa que inmediatamente estás forzado a tener que ofrecerle tu vida, tu cuerpo, tu energía y tu mente por toda la eternidad y si no es así no eres un buen discípulo, pero es verdad que al menos se debe sentir la veneración, humildad y reconocimiento de lo que significa para uno, como para al menos poder estar dispuesto a ayudarle en lo que necesite, aunque esto probablemente ni siquiera implique que te vaya a llamar o apuntar con el dedo y te diga, “ahora trabaja para mi, déjate tu familia etc.,” nada de eso, probablemente el guru, aunque tú te ofrezcas, nunca te pida nada, pero si en algún momento te necesitara, por supuesto, como mínimo deberías intentar ayudarle y complacerlo, entendiendo que todo lo que hace y promueve es para beneficiar a los seres, y que cuando él nos incluye en ese trabajo, nos va a ayudar a generar grandes méritos y virtudes, por lo tanto, ¿cuál es la tensión realmente? ¿Cuál es el problema de verdad?. No preocuparos, hay muy poca gente que tiene las semillas lo suficientemente fuertes del pasado para poder plantarse delante de él y decir “te ofrezco mi cuerpo, mis posesiones, mi energía y mi mente, me entrego absolutamente a ti, quiero alcanzar la iluminación en esta vida”, y que además sea real y que además lo lleve con todas sus consecuencias, esto es posible pero es difícil que ocurra.

Pero el punto no es si eso debe ser hecho por un discípulo o no, pues está claro que todo el mundo no puede servirle a su lado, no es posible simplemente, ¡no cabrían! Por lo tanto, uno trabaja más bien con la intención y predisposición, pero remarco para que no quede duda, que escoger a un maestro puede implicar cualquier cosa, y que sin dudas, tienes que estar dispuesto a aceptar cualquier cosa que te diga o haga con tal de ayudarte a purificar velos y acumular virtud y sabiduría, sin juzgarlo o criticarlo, y sin dudar de su compasión y sabiduría, y que si no lo puedes hacer así, es difícil que lo sigas como maestro. Pero para que el proceso se dé correctamente, uno no puede perder de vista que ha decidido entregarse, que debe tener fe en su enseñanza, habilidad y conocimiento, que debe ser lo suficientemente humilde para abrirse a las bendiciones a través de la devoción, y que debe tener visión pura de él, a pesar de nuestros juicios y frustraciones.

Yo personalmente no me siento el guru de nadie, ni quiero gobernar la vida de nadie, creo que los que me conocen saben esto de mí, saben que tengo una resistencia enorme a decirle a nadie qué es lo que tiene que hacer, o cómo y porqué, pero dentro de esta realidad y circunstancias, es verdad y no puedo negarlo, que cuando uno se siente un seguidor o discípulo y se ofrece como ayuda etc., no puedo no tener la predisposición para ayudarle en todo lo que pueda a conseguir la realización, aunque eso implique a veces ordenarle su vida, tanto mundana como espiritual.

Aclaraciones de Radha:

Hola a todos,

He pedido permiso a Tt, para escribir estas notas, porque considero necesario remarcar los puntos más importantes que resumen el escrito, creo que tanto las personas más vinculadas a el y a su actividad como para las mas lejanas, deberíamos conocerlos y entenderlos:

1. Que su intención y su motivación ha sido siempre la misma desde el principio. Coja la forma que coja la actividad en sí, (yoga, kirtans, proyecto Ideva, construcciones de templos y estupas etc.) todo ha estado siempre enfocado en enseñar e implantar el Dharma en nuestras vidas y concretamente en este lugar.

2. Que ha tomado la decisión personal de cortar a partir de este momento con todos los proyectos no iniciados todavía (centro de terapias, nuevos cursos en Ideva, construcciones de estupas y demás edificaciones del centro). Aclarar que el motivo principal para tomar esta decisión, está basado en que de momento no han habido indicios de que haya un karma grupal para sostener determinadas actividades, no se da la madurez ni el apoyo real en todos los niveles necesarios (económico, de compromiso, trabajo personal, de comprensión de lo que estos proyectos suponen… ), no se ha generado la conciencia y no se ha encaminado la energía para esos fines de la forma correcta, por lo tanto, a partir de ahora solo dejaremos activas aquellas actividades y proyectos para los que ya existe un soporte estable y comprometido (pongo por ejemplo cursos de homeopatía y acupuntura, kirtans, viajes, enseñanzas y algunos retiros y prácticas espirituales programadas) De esta forma los demás proyectos que pertenecen a la estructura y construcción del centro mismo, (la construcción de estupas, templos, albergue, salas de estudio y demás..) quedan de momento inactivados, pero aclaro que si en un momento dado se reúnen los karmas y las condiciones necesarias, Tt esta dispuesto a retomarlo, como siempre, como parte de su acción de beneficio y de nuestra acumulación de méritos.
Nota: el siguiente punto es solo para aquellas personas que de forma clara y consciente lo han adoptado como su maestro.

3. La tercera intención de este escrito es aclarar y acercanos cuál es la relación guru-discípulo en el camino espiritual Tántrico o Vajrayana; en que consiste, como funciona, que nos aporta, cuales son los beneficios de este camino, cuales son las dificultades, que implica etc. Considero que todas estas declaraciones deben llevarnos a nosotros como discípulos, a una revisión personal de si realmente queremos usar este camino, de cual es nuestro compromiso, cuál es nuestra implicación real en el proceso, que metas tenemos, cuando queremos alcanzarlas, y que estamos dispuestos a entregar.

Espero que todo esto tenga sentido y sirva para redireccionar nuestra vida hacia el Dharma, hacia la salida de Samsara y hacia la liberación. Personalmente creo que por alguna razón, hemos acumulado los méritos, para que en esta vida, se reunan ante nuestros ojos los requisitos necesarios para alcanzar la iluminación: el Maestro perfecto, la enseñanza perfecta, la sangha perfecta, el lugar perfecto y el ambiente perfecto, … solo tenemos que verlo… aprovechemoslo¡¡¡¡